No hay condiciones permanentes;
No hay condiciones confiables;
Nada es sí mismo.
EB.
A veces lo difícil,
se logra con convicción,
con esfuerzo y tesón,
lo oscuro se hace visible
y aunque parezca imposible,
se podía… estar peor.
Más de un año en Suipacha,
es difícil de empeorar,
el lugar está tan mal
que tenía la ilusión,
que aunque sea por error,
empezará a mejorar.
El maltrecho edificio,
es un convoy de terror,
en verano hace calor,
en invierno hace frío,
preocupado se los digo
se estroló un ascensor.
Igual sigue habilitado
carburando como siempre,
sin papel, sin detergente,
ni agua caliente en el baño,
siempre se rompe algún caño,
y cada día hay más gente.
La señal de celular,
se va y viene de a ratos,
no anda la voz ni los datos,
la 3G ya no da más,
dicen que vas a hablar,
solo si te pones en 4.
Lugar dos punto cero,
nos vendieron al inicio,
les puedo asegurar que mi piso
está lejos de cumplir con eso,
menos veinte sería correcto
llamar a este edificio.
Para completar esta escena,
de un sitio para olvidar,
triste he de confesar
que no te podes distraer,
cuando vas a buscar el café
seguro te van a afanar.
El monitor, el teclado,
las sillas(2),
el celular,
el trabajo de programar
se lleva la nueva gente,
pero como no es suficiente,
se apropian de nuestro hogar.
Al viejo y querido Velez,
hubo que deshumanizar,
para hacerles lugar
a cosas más importantes,
Chiclana tiene faltantes
pero lo abrimos igual.
En medio de la mudanza,
aprovechando la movida,
hubo gente despedida
que nunca voy a olvidar,
me puso realmente mal
verse ir gente querida.
Nos cerraron Central Park
y con él muchos recuerdos,
para olvidar el momento
me fui pa’ otro lugar,
pero no me dejaron entrar(2)
ni a Independencia, ni a Huergo.
Siempre siguen los festejos,
los miércoles de cremonas,
los afters y varias jodas,
cumpleaños y nacimientos,
divorcios y casamientos,
y motivos para brindar.
Lo malo es que cada vez
somos grupos más separados,
es raro ver festejando
a toda la dirección,
pero tengo la ilusión
que eso vaya cambiando.
Hubo proyectos variados,
las Ds siguieron su plan,
hubo fiesta al final,
teletrabajo y días de campo,
el día del voluntario,
Papá Noel, caja Pan.
Hay cosas para contar,
pero me agarran cansado,
no quiero estar chamuyando
de las cosas más pequeñas,
aunque a muchos les duela
T3 fue el más renombrado.
T3 y no sólo Amdocs,
es el proyecto en cuestión,
yo soy de la opinión
que Amdocs es relevante,
pero las cosas importantes
son las de alrededor.
Huyendo del Titanic,
en chinchorros llenos de gente,
me encontré de repente
en rumbo directo al sur,
pero el bote del más tahúr
fue pa’ el viejo continente.
En medio de la travesía,
con muchos cliente migrados,
con logros y rumbo claro,
pero con mucho por hacer,
aunque le cueste creer,
Horacio se ha piantado.
Se cansó de laburar
y se hizo arquitecto,
empacó, compró boleto,
y según dicen los diarios
lleva el rifle sanitario,
pa’ recordar viejos tiempos.
Quién quedará ahora?
Y qué cambios se vendrán?
Será para bien o mal?
el tiempo lo irá diciendo,
si empiezan los movimientos,
apróntese a milonguear.
Debo batirle algo
mi fiel y querido lector,
tengo la sensación,
que el cambio puede ser bueno,
pongo algo de dinero(3)
a la nueva situación.
Será que esta empresa
me enseño a aceptar,
que todo debe cambiar,
que no existe nada eterno,
de a poco fui aprendiendo,
a tener flexibilidad.
Empresa que me hiciste mal
y sin embargo te quiero,
te llevas nuestro dinero
a tu país colonial,
para mantener al global
a costa de los obreros.
Se llevaron a los amigos
a cambio de tercerizar,
dejamos de programar,
de operar, de mantener,
se llevan nuestro quehacer
y no parece importar.
Se llevan al director,
junto con todas sus cosas,
empresa inescrupulosa,
conquistadora de tierras,
lleven todo lo que quieran,
y devuelvan la Gaseosa!(4)
El movimiento es constante,
siempre hay cambios de destino,
lo que importa es el camino
y mantenerse despierto,
mirando y estando atento
buscando brazos amigos.
La victoria en esta vida,
está en seguir y no en llegar,
no se siente a descansar
mientras siga respirando,
el mundo sigue girando,
y el movimiento se ve al andar.
…entonces andemos, junto a los amigos
que nos quedan.
...feliz año 2015 lector amigo…
… brindo porque el camino, que a veces nos separa, es el mismo que nos
une…
…Muchas felicidades le desea…
El Pueta Palcu®.
…más viejo
pero con las mismas ganas de pelear que siempre.
La única lucha que se pierde es la que se
abandona.
Notas del editor
(1) Si, se afanan todo.
Y las sillas son el principal objetivo de los extranjeros
que habitan en el piso seis.
Muchos de nosotros sabemos que las sillas se van
porque no las usamos cómo corresponde (http://puetapalcu.blogspot.com.ar/2010/12/escritorios-vacios-2010-fragmento-sillas.html),
pero les aseguro que las pocas que consiguen irse de ese piso son secuestradas
por esta gente y llevadas por la fuerza de nuevo al sexto.
Es común ver sillas rotas, viejas, en estado de
retiro y sin embargo no les es permitido jubilarse. Da pena, a veces me voy a
otros pisos para no verlas sufrir. Inclusive por las noches, junto con Palcu
vamos a Suipacha, ingresamos a escondidas y nos llevamos a las más rotas a la
terraza, para que se junten con las sillas de los otros pisos, algunas cuando
amanece regresan, pero otras prefieren tirarse al vacío antes de volver a aquel lugar.
Pero no son las únicas que sufren en Suipacha, hay
quienes sostienen que el edificio se destruye a si mismo cada noche buscando
que las personas que están en él se vayan de una vez, el maltrato que recibe
diariamente lo hace sufrir de tal forma que preferiría estar deshabitado antes
que seguir soportando semejante situación.
Pero son los únicos que sufren en estos días?
Hay un fuerte rumor que pronto van a apagar a Movics.
Quiero aclararles hoy, con Movics aún encendido, que el día que ya no esté no
va a ser porque lo haya apagado algún muchachito de sistemas, sino porque
Movics decidió irse.
Movics está cansado de los abusos sufridos durante
estos últimos tiempos, porque ya nadie escribe comentarios ocultos entre sus
líneas de programación, porque ya a nadie le importa si es una versión “Deluxe
for Owner” o una versión para los giles, porque ya nadie festeja su
aniversario, porque sus creadores están muy lejos de poder ayudar a mantenerlo
como se merece.
Nunca van a poder apagar a Movics, antes que eso
suceda se va a ir. Y ese día habrá quienes lo extrañen, quienes festejen,
quienes ni siquiera lo noten, y estaremos los que felices veremos cómo se
retira a disfrutar de merecida su jubilación.
(2) Aunque parezca increíble si
uno quiere ingresar a Independencia o a Huergo durante el día no te dejan. Los muchachos
de seguridad impiden que las personas que van a laburar ingresen de forma
decente, por lo cual uno tiene que rebuscárselas para ingresar, debe pedirle a
alguien que mienta y diga que va a trabajar o a reunirse con alguno que ya está
adentro; pero a veces eso no es suficiente, la gente de seguridad te mira y se
da cuenta que no laburas, entonces no te quieren dejar pasar.
Cuenta la leyenda, que una vez un alemán llamado Vechter
Keuken, intentó ingresar al edificio de Suipacha un domingo, el guardia de
seguridad enseguida notó que, Keuken, nunca había laburado en su vida y era
mentira que iba a hacerlo ese domingo, entonces le negó la entrada.
Desesperado y sin saber qué hacer, le suplicó a un
director de la compañía que le permita ingresar sentado a su lado en el auto.
Cuando iban a cruzar la barrera, el guardia notó la presencia del alemán y no permitió
el ingreso del director.
Hubo peleas, forcejeos, amenazas e insultos, pero el
muchacho de seguridad se mantuvo firme en su postura.
El director indignado dio marcha atrás y se fue
hasta la esquina, le pidió a Vechter que se esconda en el baúl. Primero Vechter
se negó, pero luego accedió al pedido. Con el alemán en el baúl, el director
encaró, una vez más, para el edificio. El guardia desconfiado miró al auto en
su interior pero no pudo notar nada raro, más que la sonrisa burlona del
director que iba aumentando a medida que la barrera de acceso se iba elevando.
Así fue que el alemán ingresó aquel domingo a
Suipacha.
Lo que hizo adentro nadie lo sabe con certeza, pero
puede estar seguro que no había ido a laburar.
(3) Para el Pueta cualquier
motivo es bueno para apostar, es sabido que estuvo internado un tiempo por su adicción
al juego. Si la empresa cambia, apuesta al futuro. Si se mantiene, apuesta al
presente. Si vuelve algún viejo director,
le pone fichas al pasado. Si se cae, al cincuenta y seis.
No importa lo que pase apuesta.
No se fie de las apuestas del Pueta.
(4) Mas de uno se estará
preguntando porque volví; les voy a aclarar para que no anden diciendo macanas.
Hace un tiempo me fui a laburar como editor a
Europa, buscando nuevos horizontes, nuevos desafíos y más dinero. Encontré todo
eso y más, la nueva editorial me dio todo lo que buscaba, bueno casi todo, en
realidad las oficinas eran mejores, el lugar era sin dudas ideal, me sentía en
Google; pero le faltaba algo.
No tenían máquina de gaseosa.
Sé que es difícil de creer, pero a pesar de estar en
el primer mundo no había; pero eso no fue lo que me hizo decidir volver.
Cuando noté esta ausencia empecé a preguntarle a la
gente y nadie entendía de lo que estaba hablando, me costó pero al final,
después de mucho tiempo, encontré un grupo de gente que sabía de lo que
hablaba. Les dije que teníamos que reclamar por el regreso de la máquina, que
teníamos que alzar la voz para recuperar lo perdido; pero nadie quiso
acompañarme. Los pocos que habían vivido aquellos tiempos ya no querían seguir
luchando, estaban convencidos que era una lucha perdida. La única lucha que se
pierde es la que se abandona les grité en la cara, pero no se inmutaron.
Esa misma noche armé mi valija y me vine para acá.
Ni bien llegué a Ezeiza me lo encontré al Pueta en
el aeropuerto, primero me puso excusas extrañas para justificar su presencia
allí y luego me confesó que había ido a recibirme. Me pidió que vuelva a editar
sus trabajos, me dijo que cada vez estaba más difícil conseguir gente que luche
por los mismos ideales que él.
No lo dude ni un instante, le dije que si enseguida,
porque eso era lo que había regresado a buscar y porque no tenía otra cosa que
hacer.
Les aclaro para que no anden diciendo macanas, volví
porque allá no estaba el Pueta, ni los lectores, ni el deseo de la gaseosa.
Sí, es verdad, volví porque me rajaron.
Feliz año lectores, feliz año Palcu.
El Editor.