En un mundo tan cambiante
este año lo sentí igual,
dicen que no nos fue mal
que la empresa repuntó,
que el negocio cambió
y que ya se irá a notar.
T3 siguió como siempre
corriendo pa’ todos lados,
con nativos y migrados
y con las nuevas etapas,
y como siempre nos pasa,
un cachito retrasados.
Outdoor, día de voluntario,
y la partuza final,
que no estuvo nada mal
sin dudas una buena fiesta,
y gracias a la encuesta
mejoró la caja pan.
Alierta batió un mensaje
digno de escuchar,
en lugar de tratarnos mal
nos elogió a lo grande,
nos dijo que a los gigantes
los vamos a cepillar.
Que ellos chorean tus datos
y nosotros los cuidamos,
que damos por descontado
que sabes en quien confiar,
que juntos vamos a armar
el futuro más cercano.
Agradeció al Be More_
porque nos sacó del lodo,
se piantó de todos modos
fue un programa excelente,
y para afrontar el presente
arrancó elegimos todo_
Cuando era un purrete
yo tenía que elegir,
entre comprar algo o salir,
entre estudiar o laburar,
y el tipo viene a plantear
que todo podemos pedir!
En los tiempos que vivimos
todo tiende a cambiar,
ya no se puede frenar,
es una revolución,
no te queda otra opción
si no cambias te enterrás.
Cambios, cambios y más cambios,
no sirve hacerse el otario,
afrontalo y aceptalo,
sucede, no hay que escapar,
aunque sería genial
que le avisen a los usuarios.
No digo que sean todos
pero aunque parezca mentira,
hay muchos en la compañía
que no aceptan cambiar,
quieren laburar igual
que lo hacen día tras día.
“Pero si vos no sabes nada”
dicen y te nigunean,
mienten y buscan problemas
piensan que son lo mejor,
del negocio saben un montón,
pero poco de sistemas.
Pero no quiero hablar
del proyecto y sus problemas,
siempre encontrás gente buena
mezclada entre gente rara,
casi todas son pavadas
no haga caso a mis penas.
Y ya que hablamos de cambios
en IT estuvieron presentes,
reordenaron la gente
y dos veces nos mudaron
vivimos en un estado
de evolución permanente.
Además hubo recortes
con retiro voluntario,
y si te quedabas callado
y querían que te fueras,
te pedían por las buenas
que aceptaras los morlacos.
Hubo gran sorteo anual
con premios de los mejores,
no se equivoquen señores
del auto no estoy hablando,
lo que estoy promocionando
es la rifa de Soluciones.
Nuevas celdas 4G
chantamos por todos lados,
el recibo lo firmamos
ahora en forma digital,
y aunque sé que suena mal
a T–Gestiona rematamos.
Podría seguir contando
lo que pasó en nuestra empresa,
alegrías y tristezas,
intentado ser objetivo,
hablando al lector amigo
con total y amplia franqueza.
Pero estoy algo apagado,
los cambios me han hecho mal
y le debo confesar,
que me siento hoy perdido,
cuando veo que hay amigos
que ya no están por acá.
Viejo, triste y solitario,
tratando de no aflojar,
aún me podrán escuchar
peleando por algunas cosas,
¡Devuélvannos la gaseosa!
gritaré hasta el final.
Quizá no encuentre la voz,
quizá me cueste escribir,
igual le quiero decir
que todo mal es pasajero,
lector, amigo, compañero,
yo aún elijo estar aquí.
...feliz año 2016 lector amigo…
… brindo porque el próximo año sea mejor y porque cada uno de nosotros
sea más generoso cada día…
…Muchas felicidades le desea…
El Pueta Palcu®.
Igual que
siempre,
pero algo
cambiado.
Notas de Palcu
En este espacio deberían
estar las notas del Editor, pero lamentablemente no está más con nosotros. No
queda claro si en forma voluntaria o forzado, pero se tuvo que ir de la
editorial.
Me lo contó ayer, 29 de
diciembre.
Me miró y dijo: “No se preocupe,
en algún momento voy a volver.
No afloje.
Continúe en forma
independiente, seguro va a conseguir publicar la poesía anual.”
Le pedí que se quede un día
más, pero no hubo forma de convencerlo.
“Amigo Pueta”, me respondió
desde la puerta.
“Es un mundo de cambios,
tenemos que adaptarnos y aceptarlos.
Las cosas cambian de un
momento a otro.
Eso sí, tenga siempre
presente lo siguiente, las cosas importantes no cambian.
Quizá sea distinta la forma
de comunicarnos, pero las palabras amigos, amor, generosidad, humildad siempre
van a continuar significando lo mismo.
Adáptese, cambie, pero siga
siendo el mismo.
Continúe luchando por la
gaseosa.
Escriba aunque no tenga ganas.
Sea generoso, aún con quien
no lo sea con usted.
Y tranquilo, algo se le va a
ocurrir, nunca se dejó caer por un contratiempo, no creo que esta sea la
primera vez.
Tengo fe en usted.”
Cerró la puerta y se fue.
Quedé solo en la redacción.
Miré alrededor y estaba todo
vacío.
No me llamó la atención que
no hubiera sillas, pero me sorprendí al descubrir que no había nada.
Me sentí sólo, perdido.
Salí desesperado en busca de
alguien que quiera editar mi trabajo de fin de año y sin pensarlo encaré para
Central Park.
Cuando llegué en la puerta
exterior había una faja de clausura que no pude alcanzar a leer, estoy viejo
pensé y encaré a la puerta del costado. Ahí lo encontré a Carlos Hades, el
vendedor de la funeraria. Lo saludé y le pregunté si aún estaba en el negocio
de los muertos, me dijo que si y me preguntó si necesitaba algo de él, respondí
que no y salí apurado hacia Suipacha.
Cuando llegué ahí encontré
todo tapiado, ni siquiera había espacio para refugiarse de la lluvia que comenzó
a caer en mitad de la noche, así que volví
sobre mis pasos rumbo a Garay.
Cuando llegué vi luz en el
interior.
Me alegré.
Ingresé por la puerta
principal y en el hall de entrada me frenó uno de los guardias de seguridad. Me
preguntó a dónde iba tan apurado. Le expliqué que estaba buscando algún amigo
que me pueda editar un trabajo. Me explicó que ya no quedaba nadie, que todos
se habían mudado pero que no podía hablar del tema.
Le pregunté si podía usar el
wifi ya que me había quedado sin datos, pero me dijo que no estaba permitido
prender el wifi, me pidió que lo apague y me invitó gentilmente a retirarme.
Salí de nuevo con destino al centro
y cuando pasé por defensa me sentí tentado a ingresar.
Ahí funcionan varias
editoriales fantasmas y quizá alguna podía editar mi trabajo en las sombras,
pero preferí continuar.
Una vez que llegué a
Corrientes y Maipú, subí por las
escaleras y llegué al cuarto piso, tan sólo quedaba un escritorio en el medio
del piso. En él había una notebook y una página de internet abierta. Era mi
blog, se ve que aún alguien continuaba leyendo mis trabajos, pensé y me senté
en la única silla que había.
Sin saber ya qué hacer me
puse a leer viejas poesías.
El cansancio se fue haciendo
fuerte en mi interior y me quedé dormido.
Luego de varias horas
desperté y continuaba ahí, frente a la computadora, pero ahora el piso estaba distinto.
A mí alrededor había decenas
de sillas vacías.
Rodeándome.
Sillas de distintas formas,
rotas, viejas, nuevas, con letras marcadas en su respaldo.
No podía entender que sucedía
pero estaban ahí.
Aproveché que aún era de
noche y comencé a escribir, necesitaba cumplir con mis lectores y conmigo.
Una vez finalizado lo leí en
voz alta, como si en todas las sillas a mí alrededor estuvieran mis amigos y
lectores de siempre.
Cuando terminé me pareció
escuchar aplausos y silbidos mezclados en el aire.
Podría jurar incluso que escuché la voz de Balzamo, me di vuelta para agradecerle por estar siempre ahí, pero no lo vi, igual lancé al aire un "Gracias Tincho!".
Me levanté feliz.
Podría jurar incluso que escuché la voz de Balzamo, me di vuelta para agradecerle por estar siempre ahí, pero no lo vi, igual lancé al aire un "Gracias Tincho!".
Me levanté feliz.
Las sillas se movieron formando
un sendero hasta la puerta de salida.
Comencé a caminar y algunas empezaron
a seguirme, bajé por las escaleras y llegué hasta la puerta de la avenida Corrientes.
No puedo explicar cómo pero
todas las sillas me siguieron hasta afuera.
La avenida estaba vacía, miré
a ambos lados y empecé a caminar con rumbo a mi casa. De a poco, las sillas que
me seguían, comenzaron a cambiar su rumbo. De repente me encontré caminando
sólo.
Me puse a silbar el tango Por
una cabeza, para sentirme acompañado.
Me sentía cansado, pero sabía
que si necesitaba una silla sólo tenía que volver y alguna estaría esperándome.
Llegué a mi casa y me acosté
pensando en que no tenía editor para mi trabajo de fin de año.
Por un instante la tristeza
se apoderó de mí, pero en seguida recordé que mis palabras de este año quedaron
en mi blog.
Me dormí con la satisfacción
de haber cumplido y con la firme convicción de levantarme al día siguiente
dispuesto a hacer algo más, a adelantarme, a dar lo mejor sin esperar nada a
cambio.
Las cosas que nos hacen
felices son las mismas de siempre, esas nunca cambian, están adentro nuestro,
de nuestros seres queridos, de los amigos y de cada uno de mis lectores.
Feliz 2016!
EPP.