Notas del editor de la poesía Mudanza (2007)


(3)  Recuerdo el día que quitaron la gaseosa. Yo estaba presente cuando el Pueta increpó enérgicamente al responsable de está cruel decisión reclamándole diese un paso hacia atrás sobre la acción tomada. El responsable, no se darán nombres para salvaguardar el honor de dicho personaje, retrucó a Palcu, pidiéndole que por una vez en la vida piense con la cabeza y no con el corazón y acto seguido lo inquirió, de mal modo, diciéndole  “Decídase Pueta, no se puede estar de las dos veredas al mismo tiempo, no espere que nuestra empresa lo banque, si quiere estar del lado de los que reclaman gaseosa, decídase y dígame de que lado está?”, Palcu levantó la vista y sin quitarla de los ojos de su inquisidor respondió: “Hace mucho tiempo que decidí cual es mi vereda, si usted no llega a darse cuenta es solo porque está mirando para los costados, si viese pa’ el frente me vería cruzando la calle”.
En aquella oportunidad el Pueta trajo a mi redacción un trabajo, que no nos animamos a publicar, debido al alto grado de agresividad con el que se dirigía a quienes habían quitado la gaseosa, recuerdo que cuando le comenté que no íbamos a publicar la poesía, me miró a los ojos y me preguntó: “Usted, redactor amigo, en que vereda se encuentra?”, sin quitarle la vista de encima le respondí: “Siempre voy a estar de su lado, solo que a veces, tengo que cruzarme unos segundos para entregar sus escrito a la gente que está enfrente. Sepa disculparme amigo”.
A modo de homenaje y disculpas hacia nuestro exclusivo escritor, hoy publicamos una, y solo una, de las estrofas que estaban en aquel material.

Americanos colonialistas,
de empresas sin corazón,
siempre es buena la ocasión
para someter a la gente,
países y continentes,
islas y archipiélagos,
visten como murciélagos
chupando nuestras riquezas,
nos quitan nuestras bellezas,
nuestros pozos petroleros,
la ilusión, nuestro dinero,
la máquina de gaseosa,
pero sepan una cosa,
no les tenemos miedo.

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